Los FAE y los OVNI al límite

Cuando los testigos y observadores son pilotos

Por: Rubén Tesolin


Los pilotos son quienes mejor pueden observar a los OVNI y a los FAE

En el estudio de los Objetos Voladores No Identificados y de los Fenómenos Atmosféricos Extraños, existe una sola cuestión en común, ambas fenomenologías buscan explicar lo desconocido.
Pero existe una diferencia fundamental: los Fenómenos Atmosféricos Extraños son producidos por fenómenos desconocidos naturales y los Objetos Voladores No Identificados son producidos por fenómenos desconocidos artificiales. Esto sí es indiscutible y no admite debate.

Abajo dos fotografías, la primera de un Objeto Volador No Identificado y la segunda de un Fenómeno Atmosférico Extraño. Lo que tienen en común es que ambos son totalmente desconocidos. Cualquier conclusión es apriorística y no científica, por lo tanto son dos ejemplos, entre miles, que permanecen después de décadas como fenómenos desconocidos.

Solamente existe un límite entre estas dos fenomenologías, en ciertos casos imperceptible. Mientras que se pueden definir dos categorías de fenómenos y clasificarlos en dos conjuntos, existen una casuística con elementos que tienen la propiedad de compartir características comunes a ambas categorías, por lo tanto, constituyen elementos que pertenecen a una intersección de los dos conjuntos mencionados. Estos son los fenómenos aéreos que presentan características artificiales y de comportamiento inteligente, por tal motivo las fuerzas armadas de distintos países, como por ejemplo Estados Unidos, la ex Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia y China, han comenzado a denominar a  tales objetos voladores con terminología nueva, llamándolos: "fenómenos aéreos no identificados", "fenómenos aéreos anómalos" o "fenomenos aéreos desconocidos".



OBJETO VOLADOR NO IDENTIFICADO



FENOMENO ATMOSFERICO EXTRAÑO



Transcurridos 70 años del comienzo del Fenómeno OVNI, por primera vez el Departamento de Defensa de EE.UU., junto a la US Navy y la US Air Force, han liberado información concerniente a los avistamientos de Ovnis por parte de los pilotos de dichas fuerzas armadas. Es importante destacar que a diferencia de los primeros 50 años del fenómeno Ovni, en los últimos 20 años la detección, registración y documentación a través de radares, cámaras infrarrojo y pantallas multifunción en las cabinas de los actuales aviones de combate son de tal precisión que no dejan lugar a dudas en cuanto a la interpretación de imágenes y datos, clasificándose a dichos objetivos o targets como objetos voladores no identificados o fenómenos aéreos no identificados, que es la denominación que el Pentágono y las fuerzas armadas norteamericanas utilizan para denominarlos en la actualidad..






A continuación se presentan los incidentes más sobresalientes cuya información ha sido liberada al conocimiento público. Además, a lo largo de esta página también se presentan otros sucesos de objetos voladores no identificados y fenómenos aéreos extraños, ocurridos en las décadas precedentes ilustrados con variadas fotografías. 


El incidente del OVNI del USS Nimitz

El incidente se refiere a un encuentro de radar visual de un objeto volador no identificado realizado por pilotos de combate estadounidenses del Grupo de Ataque del Portaaviones Nimitz en el año 2004. El encuentro también incluyó una incursión de un avión caza con el OVNI por parte del comandante del Escuadrón de Caza 41 basado en el portaaviones..






El encuentro principal tuvo lugar durante un ejercicio de entrenamiento de combate que se realizó en el Océano Pacífico frente a la costa del sur de California el 14 de noviembre de 2004, con supuestos avistamientos relacionados en los días anteriores y posteriores a este encuentro. Un artículo del año  2015 del incidente en el sitio web FighterSweep.com, entrevistas con uno de los pilotos e informes de noticias posteriores describen el avistamiento de un "objeto volador no identificado" por seis aviones de combate F/A-18 Super Hornet de la Marina.

Trece años después del incidente, en diciembre de 2017, se lanzaron al público imágenes infrarrojas del encuentro. Según The Washington Post, el video fue publicado por el ex oficial de inteligencia Luis Elizondo para arrojar luz sobre una operación secreta del Departamento de Defensa para analizar avistamientos de Ovnis, denominado AATIP que es el Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales.






Se presentaron numerosas solicitudes de la Ley de Libertad de Información con respecto al incidente. Se obtuvo una FOIA que indicaba que cuatro Tenientes Coronel de la Marina y un Comandante de la Marina estaban al tanto del evento y habían presenciado el video IR (InfraRed) del objeto desconocido. Se filtraron varios documentos a Internet, con diferentes niveles de credibilidad. Los valores de aceleración para las características de rendimiento del objeto se basaron en declaraciones de los operadores de radar del USS Princeton, los pilotos de los F/A-18 que vieron desaparecer el objeto en un segundo y el video IR. La Marina desde entonces habría actualizado sus protocolos para que los pilotos reporten avistamientos de Ovnis en un esfuerzo por reducir el estigma asociado con tales informes y revertir la situación que dichos informes generaban en el pasado.






Los escépticos han cuestionado la veracidad de las declaraciones de los pilotos, señalando que el avistamiento puede explicarse por un mal funcionamiento del equipo o un error humano. Uno de los testigos, el Comandante (retirado) de la Armada David Fravor, lamentó la "información errónea que estaba comenzando a aparecer a través de terceros y cuartos" durante una entrevista en junio de 2018. El 17 de septiembre de 2019, la Marina de los EE. UU. reconoció que los tres videos de Ovnis son de objetos reales no identificados.



Aquí veremos informes sobre avistamientos, casi colisiones e identificaciones equivocadas.

Había sido un viaje rutinario de dos horas. El avión del vuelo 5061 de la BA, procedente de Milán, estaba finalizando su trayecto y descendía en la oscuridad sobre la vertiente sur de la cordillera Penina mientras se aproximaba al aeropuerto de Manchester, su destino.
Eran las 18.48 del 6 de enero de 1995 v el Boeing 737 de la British Airways volaba a 4.000 pies de altura dispuesto a aterrizar en la pista 24. El capitán Roger Wills estaba a los mandos, enfrentándose a un fuerte viento del noroeste, y el primer oficial Mark Stuart controlaba los instrumentos.
Ninguno de ellos estaba preparado para lo que ocurrió después. Vi algo más allá de mi visión periférica; explicaba Stuart. Tomé los mandos instintivamente, ya que parecía venir contra nosotros. Pero no pude moverme mas de una pulgada cuando pasó sobre nosotros y se alejó.
El objeto pasó a gran velocidad por la derecha del avión, posiblemente a solo un metro. En menos de tres segundos había desaparecido. El asombrado oficial se volvió hacia el capitán y le preguntó: ¿Has visto eso?. Roger Wills había visto el objeto, aunque ninguno de los pasajeros fue testigo del suceso. Lo cual no es sorprendente dada la pequeñez de las ventanillas laterales.






Encuentro cercano
La tripulación llamó a Manchester inmediatamente y preguntaron si aparecía alguna señal en el radar de algún avión cercano. La torre de control respondió que no se veía nada anormal en la pantalla. Los dos pilotos explicaron lo sucedido, les preguntaron si querían hacer un informe del incidente, pero ellos decidieron esperar y pensárselo un poco.
Pocos minutos después de aterrizar, compararon sus notas e hicieron dibujos de lo que habían visto. Estos eran muy similares. Stuart dibujo una nave plateada con forma de prisma triangular y luces a lo largo de los lados. Para el capitán Wills era menos concreta y la dibujo mas como serie de luces, pero coincidía con la forma de prisma triangular. La similitud decidió a los dos hombres: harían un informe de lo sucedido. La CAA (Civil Aviation Authority) debería, pues, averiguar que estuvo a punto de chocar con el avión.

Investigación
El caso obtuvo notoriedad instantánea. A pesar de que, en un principio, Wills y Stuart se negaron a conceder entrevistas, la noticia se filtro a la prensa. Aunque la CAA se esforzaba en que el asunto no se le fuera de las manos, los tabloides especulaban por su cuenta.
La CAA investigo todas las explicaciones posibles, pero no pudo encontrar respuestas. Finalmente, empezaron a especular con un ovni mencionando -posiblemente por primera vez en un informe oficial- actividad extraterrestre. Una nota añadía: Por fascinante que pueda parecer, no puede encuadrarse (la casi colisión) entro los grupos referidos, y debe considerarse como perteneciente a aquellos cuyo interés esta en ese campo.






El hecho de que la CAA considerase la posibilidad de un ovni fue un disparador para los medios de comunicación. Muchos consideraron que admitía que el avión había tenido un encuentro con extraterrestres. Desgraciadamente, la fama del vuelo BA 5061 puede ser injustificada. Hay muchos fenómenos naturales que pueden confundirse con algún tipo de nave alienígena y este pudo haber sido el caso del incidente de Manchester. Los pilotos pudieron haber visto un brillante meteoro conocido en astronomía como bólido. La ilusión de una nave alienígena se produce cuando el meteoro entra en la atmósfera y se incendia. Invariablemente estas extrañas luces están a gran altura en la atmósfera, fuera del alcance del radar, a pesar de que parecen cercanas. Según descripciones de testigos oculares de diversos avistamientos de meteoros, las explicaciones dadas por los pilotos del vuelo BA 5061 hacen suponer que lo que vieron era un bólido.


Misterios en pleno vuelo
Objetos luminosos que acosaban a ambos bandos durante la Segunda Guerra Mundial, denominados Foo Fighters.






Los fenómenos naturales tienen una larga historia en los avistamientos. Durante la Segunda Guerra Mundial miles de aviones volaban sobre Europa y el Pacifico en misiones de bombardeo o reconocimiento, y se producían docenas de avistamientos de luces extrañas que parecían acosar a los aviones. La USAF les dio el nombre de Foo Fighters inspirándose en una tira cómica de la época. Lo que no supieron hasta mas tarde es que los pilotos del Eje también las estaban viendo. Estas luces resplandecientes recorrían los cielos como si estuvieran observando las batallas, aunque nunca intervinieron. Terminada la guerra, los pilotos militares norteamericanos siguieron informando de encuentro con ovnis. Objetos muy similares a los Foo Fighters, pequeñas luces de solo medio metro de diámetro, se han seguido viendo hasta nuestros días. Sin embargo, ni los propios ufólogos dan importancia a este hecho, y la posibilidad de que se trate de fenómenos naturales es aceptada de forma rutinaria por los militares.

Locura militar
No todos los encuentros con ovnis pueden explicarse como anomalías atmosféricas, y a veces los militares están preparados para responder con la fuerza. En agosto de 1956, ocurrieron dos encuentros independientes con ovnis, en el Reino Unido, en el plazo de una semana. Los radares detectaron un objeto que se movía entre Bentwaters y Lakenheath. Un avión de transporte de la USAF que volaba a 1.500 m vio el objeto, una luz amarilla; desde arriba. Dos cazas Venom de la RAF despegaron e interceptaron el objeto sobre Ely. Hasta la fecha, las tripulaciones mantienen que tenían un blanco claro en el radar, un objeto estacionario al cual, a pesar de sus esfuerzos, no pudieron alcanzar.
Pocos días más tarde, Wilbur Wright era uno de los dos pilotos que sobrevolaban el mar entre la isla de Wight y Bournemouth, a bordo de sus aviones Javeline, cuando les ordenaron suspender su misión de prácticas para interceptar a un blanco captado por una estación de radar cercana. Rápidamente se dirigieron hacia el objeto, y no tardaron en verlo con sus propios ojos: un disco brillante que reflejaba la luz del sol que parecía esperar a los dos aviones que volaban hacia él. cuando llegaron a pocos kilómetros, volando rápidamente, el objeto se balanceó desafiante y arrancó a una velocidad increíble. En pocos instantes había desaparecido por completo.






Desde la década de 1980 hasta el presente, han sucedido muchísimos casos de enfrentamientos de Ovnis con aviones de combate, en las distintas guerras y conflictos bélicos en todo el mundo. El diario El Litoral ha publicado la fotografía que se muestra a continuación, de un hecho sorprendente ocurrido durante la administración del presidente Ronald Reagan, el caso data de mayo de 1984, cuando un turista anónimo que paseaba por el pueblo de Gulf Breeze, Florida, tuvo ocasión de fotografiar el encuentro de un Ovni con un avión de combate norteamericano en pleno día, dicho avión era un F-16 Viper perteneciente al Ala de Combate 187 que había despegado desde la Base Aérea de la Guardia Nacional Aérea de Alabama con la misión de interceptar al objeto volador no identificado.






¿Se trataba de un ovni, o era otro ejemplo de un fenómeno aéreo extraño?
Ha habido otros casos similares que no admiten explicaciones racionales. En septiembre de 1976, un Phantom de las Fuerzas Aéreas de Irán fue enviado para interceptar a un Ovni visto por muchas personas en las cercanías de Teherán. El piloto se percato de que un pequeño objeto se despegaba de la resplandeciente luz, y consideró que estaba siendo atacado. Instintivamente, se preparó a lanzar un misil aire-aire. Cuando oprimía el botón para disparar el que hubiera podido ser el primer disparo de una guerra interplanetaria, su avión se quedó sin energía eléctrica. Entonces, el objeto regreso al Ovni y el Phantom recuperó la energía.

En casos como estos, no parece que haya muchas alternativas a la idea de que se trataba de algún tipo de nave inteligente con tecnología superior. Los fenómenos naturales desconocidos para la ciencia no pueden aplicarse aquí del mismo modo que cuando se habla de avistamientos tipo foo fighter.
¿Pruebas al fin?
A pesar del número creciente de encuentros en pleno vuelo, el caso definitivo que vinculase la credibilidad de los avistamientos, con los testimonios de los pilotos y los seguimientos por radar, todavía no se había producido. El mundo estaba esperando ver una buena película sobre Ovnis, y esto se pudo cumplir finalmente en diciembre de 1978 sobre la isla meridional de Nueva Zelanda.
A primeras horas del 21 de diciembre, la tripulación de un avión de carga de la compañía Safé Air fue advertida para que controlara unas extrañas señales que aparecían en el radar del aeropuerto de Wellington. John Cordy, un controlador aéreo, aseguró que las señales eran diferentes a cuantas había visto hasta entonces. El capitán Vern Powell dirigió su Argosy a la zona indicada y vio una extraña luz que se desplazó junto al avión durante más de 19 km. antes de desaparecer.






Foto: Un video de la British Airways captó un Ovni que aparentemente jugaba con un Concorde a velocidad supersónica.

El avistamiento desde el avión Argosy, y otros en la zona, llamó la atención de un canal de la TV australiana. Contactaron con un reportero, Quentin Fogarty, que estaba pasando las vacaciones cerca de allí. En cuanto le explicaron los detalles, Fogarty se puso en acción. Empezó su reportaje entrevistando a los testigos, y luego convenció a la Safé Air para que le dejara volar en la misma ruta la noche del 30 al 31 de diciembre. Fogarty y la nueva tripulación del Argosy, con el capitán Bill Startup al mando, no se esperaban lo que iba a ocurrir.
Una vez más, el radar captó señales de Ovni y extrañas luces volaron junto al avión. "Esperemos que sean amistosos", comentó Fogarty, mientras las luces danzaban cerca de ellos ante los objetivos de la cámara de TV.

La prueba grabada en video fue examinada cuidadosamente por el físico óptico Bruce Maccabee, que había volado desde Washington para estudiar el caso. Maccabee estaba convencido de que se había grabado algo verdaderamente inexplicable, y el caso se considera como uno de los ejemplos más convincentes de la existencia de Ovnis.
Sin embargo, los escépticos han intentado demostrar que las naves eran muchas cosas, desde estrellas y planetas hasta la luz de la luna reflejada en una cortina de lunares. La tripulación, que hace regularmente ese recorrido, está en profundo desacuerdo. También Fogarty se siente frustrado, pues está completamente seguro de lo que vio aquella noche.
¿Estos encuentros cercanos con Ovnis pueden representar una amenaza física? En su evaluación del caso del Aeropuerto de Manchester, la CAA parece haber pensado que eso era posible. Asimismo, se percataron de que el caso estaba lejos de ser único.






¿Amigo o adversario?
La perspectiva de una colisión no es meramente teórica. En agosto de 1984, un Kondair Trislander que volaba de Stanstead a Amsterdam fue golpeado por un objeto con tal violencia que perdió un motor. El avión pudo volar hasta Schipol, en Holanda, donde realizó un aterrizaje de emergencia. Se encontró un agujero en el alerón de cola, producido por algo que lo había traspasado. No fue una colisión con un pájaro, ya que se encontraron fragmentos metálicos.
La CAA fue incapaz de resolver este caso. Pensando que podía estar involucrada algún tipo de tecnología militar, se apeló al Ministerio de Defensa, pero tampoco pudo aportar ninguna solución. Incluso se especuló con la posibilidad de que el causante fuese alguna chatarra espacial que reentraba en la atmósfera. Lo cierto es que algo golpeó al avión y éste pudo ser salvado. La próxima vez puede que la tripulación no tenga tanta suerte.


Avistamientos globales
En agosto de 1984, las tripulaciones de aviones que sobrevolaban Tasmania, Francia, Brasil y Rusia informaron de repetidos avistamientos, y sin duda ocurrieron otros más de los que no se informó. El número de los avistamientos en vuelo va en aumento y bien puede ser considerado como alarmante por cualquiera que tenga intención de viajar por vía aérea.
Numerosas compañías de aviación se han visto afectadas y prefieren que sus pilotos no hablen de los incidentes por temor a disminuir la confianza de los pasajeros. Así pues a pesar de los intereses comerciales, y de la ridícula sensación, a propósito de hombrecillos verdes, que siempre va unida a esta clase de historias, tenemos que tomarnos en serio los encuentros en pleno vuelo. 

Algo ocurre en el cielo. Necesitamos averiguar de qué se trata.






Llegaron los aviones extraños
En febrero de 1996, el rotativo londinense The Times informó que un Boeing 737 de la British Airways, con 60 pasajeros a bordo, había tenido un encuentro cercano con un objeto volador no identificado. El incidente había tomado lugar un año antes, en enero de 1995, mientras que el avión realizaba sus maniobras para aterrizar en el aeropuerto de Manchester. De acuerdo con el capitán Roger Wills, se hallaban a una altura de cuatro mil pies cuando un "avión con forma de cuña" rebasó al aparato de la British Airways, planeando tan cerca de estribor del 737 que el piloto se estremeció. Tanto el capitán Willis como su copiloto estaban convencidos de que este incidente de "air-miss" (cercano a pérdida en el aire) no tenía nada que ver con globos sonda ni ningún otro objeto conocido, aunque el avión con forma de cuña supuestamente tenía pequeñas luces de navegación y una raya negra a lo largo de su costado.

¿Sería posible pensar que algunos de estos aviones fantasmas pudiesen ser, en efecto, OVNI que se hacen pasar por nuestros propios aviones de pasajeros y de carga? Existen casos que apuntan a esta posibilidad, como el caso sucedido en marzo de 1985 en el que participaba un avión de pasajeros de la Aeroflot que volaba entre Tblisi (Georgia) a Talinn (Estonia). Según el periódico London Sunday Times, el avión fue seguido por un OVNI a una altura de treinta mil pies por espacio de casi ochocientas millas. El objeto desconocido cambió de formas a lo largo del incómodo trayecto, llegando a asumir, en cierto momento, la forma de un avión colosal con morro de aguja. Tanto la tripulación como los pasajeros a bordo del avión de la Aeroflot fueron testigos de estos cambios, y la presencia del extraño objeto pudo ser confirmada por las estaciones de rastreo localizadas a lo largo de la ruta del vuelo.






En el límite de la Realidad, y más allá.
Y si no son OVNI, ¿cuál pudiese ser la procedencia de estos aviones desconocidos? Los adictos a la ciencia-ficción, por ejemplo, podrían conjurar una sociedad en otro nivel de existencia cuyas fuerzas aéreas consisten de las antiguallas y desechados de nuestro propio mundo, tal vez aviones que desaparecieron misteriosamente del espacio aéreo de nuestro mundo para reaparecer en otro lugar o tiempo. Un concepto absurdo a primeras, pero tal vez no tanto cuando traemos a colación los escritos de John Keel sobre los vehículos claramente no humanos que han sido vistos en el proceso de robar bienes de almacenes terrestres. "Algunos investigadores", dice Keel en su obra Disneyland of the Gods, "comienzan a preguntarse seriamente si tal vez estemos abasteciendo algún mundo extradimensional con materia prima", pasando a citar un caso ocurrido en la ciudad de Cherry Hill, Nueva Jersey (USA) ocurrido en 1966. Cuatro testigos observaron las maniobras de un dirigible desconocido sobre una empresa fabricante de computadoras y efectos informáticos, mientras que sus tripulantes transferían cajas al aparato fantasma. Los entusiastas de Keel también recordarán sus informes sobre aviones extraños guardando cierto parecido a los aerocargueros C-119 que volaban a la altura de las copas de los árboles, con las luces de cabina brillantemente encendidas y la desconcertante experiencia vivida por un testigo que presenció luces anómalas sobrevolando una carretera durante una tormenta de nieve en 1968: las extrañas luces estaban seguidas por un pequeño avión que normalmente sería incapaz de volar bajo semejantes condiciones meteorológicas.

Tanto OVNI en los casos de avistamientos aéreos, protagonizados por pilotos civiles y militares, como OVNI en los casos de avistamientos espaciales, protagonizados por astronautas y cosmonautas, estos objetos misteriosos aparecen y desaparecen a voluntad, aún en los medios más adversos, atmosféricos y orbitales.
Abajo se aprecia una fotografía tomada desde la ISS (Estación Espacial Internacional), en la cual aparece un cuerpo difuso de aspecto tridimensional y debajo una fotografía tomada desde el transbordador espacial, en la puesta en órbita de un satélite. Los astronautas de la ISS y del transbordador espacial no pudieron identificar dichos "objetos desconocidos" o "fenómenos anómalos", ni la NASA, ni el U.S. Space Command, ni el Near-Earth Objects Centre y han permanecido desde entonces como "no identificados".








La otra interrogante sin contestar se refiere directamente al punto de origen de dichos aviones fantasma. El buen uso de "la navaja de Occam" nos llevará a considerar que muchos, tal vez la mayoría, de estos relatos son meramente informes sobre ingenios militares que se dirigen a las exposiciones aéreas celebradas en muchos países de occidente, como lo plantean las teorías militaristas y más aún las teorías sobre las armas secretas; tampoco podemos descartar el factor psicológico y psicosociológico.

No obstante, hay otras teorías inquietantes, al igual que se ha propuesto la existencia de "antipersonas provenientes de la nada", es muy posible que existan "antipaíses" en alguna dimensión desconocida cuyas aeronaves podemos ver de vez en cuando al producirse una aberración en aquello que llamamos "la realidad", nuestra realidad pertenecería a un universo y las otras realidades a otros universos paralelos.

El nuevo paradigma científico, producto de las teorías de la última década, hace referencia a la existencia de Universos Paralelos, el Multiverso y los Universos Multidimensionales.
A estas teorías adhieren científicos mundialmente reconocidos y destacados exponentes de la Física Teórica y la Cosmología, como: Brian Greene, Max Tegmark, Stephen Hawking, Lee Smolin, Andrei Linde, Leonard Susskind, Steven Weinberg, Alex Vilenkin, Aurélien Barreau, David Deutsch, Brian Cox, Michio Kaku, Hugh Everett y Edward Witten.
Estas teorías son estudiadas en instituciones académicas de prestigio internacional como: CERN, University of Oxford, University of Cambridge, Princeton University, Stanford University, Berkeley University, New York University, Caltech y MIT.